jueves, 26 de abril de 2018

La Manada y la llamada justicia

Hace mucho tiempo que no escribo en el blog, me han faltado ganas, pero después de ver la información sobre la Manada no puedo más que escribir y expresar lo que siento. Para empezar debo decir que nunca he creído en los héroes de mentira como Spiderman, Ironman y todos estos. Siempre he creído en los héroes cotidianos del día a día, personas que luchan por lograr sus objetivos y sus metas. Como he dicho, nunca he creído en héroes de mentira, pero sí creía en la Justicia y me sentía segura. Por ciega que pudiera parecer, siempre he creído que la Justicia estaría del lado de las víctimas y no de los agresores. Sin embargo ahora ya no creo en ella, un mundo va mal si no puedes ni confiar en las personas que te deben proteger. ¿Cómo vamos a salir por la calle tranquilos si las personas que velan por nuestros intereses muestran tanta falta de respeto por nosotros?¿Cómo puede sentirse uno a salvo si ellos están en sus palacios de cristal y no son capaces de ver a la víctima como lo que es, una víctima?
Y la pregunta que me hago es si los Jueces juzgarían igual a la Manada si hubieran agredido a sus hijas, a sus mujeres, a sus hermanas, a sus sobrinas o a cualquier mujer de su entorno. Ahora, desde aquí, debo confesar que siento mucha compasión por la mujer, hija, madre o hermana que sea pariente de este trío de "bondadosos" jueces que no condenan a un grupo de hombres, entre los cuales hay un militar y un guardia civil, por haber violado a una mujer que, para empezar, no podía defenderse porque ella sólo era una y ellos 5, no soy muy buena en Matemáticas, pero me parece una cuenta clara. No puedo expresar toda la indignación que siento por la injusticia que ha sufrido la pobre víctima de la Manada. Una mujer que sólo quería divertirse, pasarselo bien en la fiesta y se encontró con un comité de verdugos. Porque no nos engañemos, se llaman la Manada, pero son unos verdugos.
 Yo, al contrario que esos tres jueces, sí soy capaz de ponerme en la piel de los demás e imagino cómo me sentiría si me hubieran violado cinco hombres y (porque sí, señores jueces, eso fue una violación en toda regla, no una agresión) después me hubieran abandonado desnuda y temblando de miedo en un portal. No sé si tendría capacidad para levantarme después de esa aberración, no sé si sería lo bastante fuerte para seguir con mi día a día. Honestamente ni siquiera sé si tendría el valor suficiente para denunciarlo porque además de soportar esa humillación, ser vejada hasta extremos insospechados, después me habría encontrado a un grupo de jueces desalamado que me volverían a humillar, me darían la espalda y permitirían que los verdugos se salieran con la suya. Voy más allá, uno de esos "santos varones" incluso pide la libre absolución. ¿La pediría Usted si la Manada en lugar de violar a una víctima inocente lo hubieran violado a Usted? Permítame que le diga lo que pienso, si llega a ser Usted el violado estoy convencida que llegaría hasta el Tribunal de Estrasburgo para evitar que estos desgraciados salgan de la cárcel, incluso puede que se planteara la posibilidad de meterlo con los demás presos y que éstos supieran lo que habían hecho. Todos sabemos que la cárcel tiene sus propias reglas y a tipos como la Manada se los meriendan con patatas. Porque, pueden Ustedes llamarse jueces si quieren, pero para mí lo que son es un grupo de desalmados, unos hombres que en lugar de impartir justicia imparten más castigo, haciendo penar a quien fue la víctima inocente de un grupo de verdugos que incluso tenía planeado hacer exactamente eso, violar a una mujer y dejarla tirda a la buena de Dios. Creo, además, que tenían el sistema muy estudiado y que ya lo habrían hecho bastantes más veces, eso no fue improvisación, eso fue planificado con anticipación y alevosía.
Yo no tengo un púlpito del que predicar, no me considero más lista  que los demás, pero siempre he creído que Jueces son quienes imparten justicia y en este caso no veo justicia por ningún lado, lo que veo es un atentado contra la libertad de las mujeres, una limitación a su propia vida porque, viendo cómo se las gasta la justicia, las mujeres tendrán dudas  hasta de salir de casa solas por miedo a lo que les pueda pasar y por carencia de credibilidad en nuestra justicia.
 Otra cosa que me pregunto es por qué nuestros jueces no pueden ser como la Jueza americana que obligó al entrenador de todas esas gimnastas americanas  a escucharlas y también me planteo si la decisión habría sido igual si fueran tres mujeres las que juzgasen a los violadores, porque yo los seguiré llamando violadores porque es lo que son, a  pesar de que ustedes, los llamados jueces, digan que  fue agresión.  Si sólo fue una agresión y ustedes vieron cómo la víctima disfrutaba, ofrezcanse a la Manada para que les hagan lo mismo, a ver si siguen pensando igual después. Para mí, condenar a unos violadores en masa a sólo 9 años de cárcel es una aberración, una manera de humillar una vez más a las mujeres, haciendo que nos sintamos pequeñas e indefensas. Es triste que, en pleno siglo XXI, las mujeres sigamos siendo víctimas del machismo, lo mismo que hace un siglo. Esperaba que, con cien años, al menos habríamos aprendido la lección de respetar a las mujeres. Porque yo no creo que la Manada le hubiera hecho lo mismo a un hombre, es más, no creo que se sintieran igual de machos si entre cinco hombres los sujetaran y los violaran, los desnudaran y después los dejaran tirados como una colilla. Habría que ver entonces lo machos que son.
Desde este pequeño blog literario, sólo me queda un último mensaje "Hermana, yo te creo".

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La sonrisa de un extraño y la hoja en blanco. Era una mañana tormentosa, el cielo estaba encapotado y las nubes amenazaban con descargar c...