domingo, 29 de mayo de 2016

Un fanfic de Tolkien

Ya os he dicho anteriormente que, a veces, escribo fanfics basados en los personajes de Tolkien y hoy he pensado compartir una de mis historias basadas en su universo, en realidad es una especie de poema, sin serlo realmente.
Aquí lo dejo, espero que os divierta. Aunque antes de hacerlo debo decir que está basado en el universo de Tolkien, pero no hay ninguno de los personajes de Tolkien en él, hay referencias, pero es una elfa que creé para una amiga.

Renaluinewen (Doncella del borde del río)
Hace muchos años que vivía al lado de un hermoso río. Y el Rey de mi Colonia era un elevado señor elfo, Hijo de Earendil, Elrond Undómiel, gobernaba mi reino.
Sus Hijos crecieron Conmigo, Recuerdo con claridad sus hermosos rostros y su elocuencia.
Ahora el Tiempo ha llegado para mí y debo partir lejos de aquí,
Dejando al Borde Del Río de Rivendel Mi alma y Mi esperanza.
He Amado en Silencio  y  Ese Amor me  llevo más allá del Mar,
Donde paciente aguardaré si se Decide a Volver.
Las Gaviotas Que Llegan Cantando Exigen Mi partida,
Y yo, Feliz  Me Voy, con Mi Señor a la Otra Orilla.
Ya  No viviré en este Hermoso Reino, Ya Nunca Veré  A Diferentes Razas,
Pues Allá, en Eldamar, son los Míos Los que Habitan,
Sin Hobbits, Sin Enanos,
Sin Hombres y Sin Ents.
Dicen Que los Bosques Son allá Más Verdes,
Y Que Todo el Año Parece Primavera.
Más, ¿Qué Haré yo sin el Hermoso Invierno?
¿Cómo Sentiré yo Mi Alma Feliz, Cuando despierten Los Capullos,
Si Todo El Año es Primavera?
Feliz Parto Con Mi Rey Elrond,
Pero Sintiendo Que Parte de Mí
Se Queda En Esta Orilla,
Con Estos Viejos Árboles de Mi Reino,
Con El Murmullo De La Cascada
Que Daba Al lado De Mi Ventana.
Y Sintiendo Que Quien Yo Amo,
Quizás Nunca Vuelva a Verlo.
Parto En Esta Hora,
Alegre y Triste a un Tiempo.
Parto a Eldamar,
Cantando Y Llorando,
Sonriendo y Gimiendo.
Adiós, Mi Hermoso Hogar de Rivendel,
Adiós a la Siempre Bienvenida Primavera de Endore,
Adiós Mi Hermoso Caballero,
Mi Corazón, Mi Alma,
Si Sueño y Mi Esperanza.
Al Otro Lado te Espero,
Elladan Undómiel,
Soñando con Nuestro Reencuentro.
Dejo Atrás Mi Hogar,
Lugar que Me Vio Crecer.
Y Regreso a la Hermosa Tierra
Que Me Vio Nacer.
Adios, Mi Amada Endore,
Adiós Por Siempre.
A Eldamar Se Va Mi Alma,
Sin Esperanza, Ni Ganas.
A La Hermosa Tierra Voy,
Pero Siendo Presa del Encanto
De mi Endore.
La Tierra Por Siempre
Más Amada.


Y aquí queda esta breve historia que escribí hace bastante tiempo.
Hasta el próximo Tejedora ;)






martes, 17 de mayo de 2016

Retales de existencia

Hoy en "Tejedora e hilandera de sueños" he decicido compartir un fragmento del último libro en el que estoy trabajando, es una historia de ciencia ficción y siempre he querido escribir una, así que me puse manos al teclado con intención de empezar lo que considero una trilogía llamada "Retales de existencia", este trozo que publico hoy es parte del primer libro de la trilogía, "Nada". Para ser honesta creía que me costaría algo menos escribir ciencia ficción, pero quiero hacerlo bien y estoy tratando de ordenar las ideas en mi cabeza para que encajen. Por lo pronto dejo este fragmentito.
PRÓLOGO
Todo empezó con Oiche: el cielo era oscuro, el terreno era negro; una nada infinita. Disfrutaba en su mundo. Era la reina y gobernaba a su antojo: no había dolor, sufrimiento, alegrías o pena y para ella eso era perfecto.
Vivió un tiempo indeterminado sola hasta el primer día de ella. Ella se llamó a sí misma Gealach y fue el primer alma que llegó a la Nada. Al principio estaba sola y Oiche no creyó que fuera una amenaza hasta que todos los demás despertaron para perturbar su paz.
Primero fueron los Ángeles. Iluminaron el cielo con su luminiscencia y surgió la bondad y la armonía.
Después llegaron los demonios. Eran el contrapuesto a los Ángeles y con ellos trajeron la maldad y el caos. Dominaron la mitad del mundo, la oscuridad que gobernaba cuando los Ángeles dormían.
Gealach se disfrazaba a sí misma para disfrutar de ambas novedades. Por el día se convertía en un ángel y por la noche en un demonio.
Oiche se preguntaba por qué no se daban cuenta de su presencia los ángeles y los demonios, si era algo completamente diferente a ellos, un secreto, como Oiche, y al mismo tiempo algo distinto.
Tras miles de años surgieron las hadas. Eran gentiles e inocentes. Un grupo juguetón a la que ángeles y demonios respetaban. Las Hadas se construyeron su Reino y, ni los unos, ni los otros, se metían con ellas.
Los siguientes en aparecer fueron las brujas y hechiceros. Eran poderosos y diferentes entre ellos. Las había que preferían estar con los Ángeles y su poder era la magia blanca. Los había que preferían a los demonios y usaban la magia negra. Sin embargo, al contrario que todos los demás seres que aparecieron antes, los Blancos y los Negros, podían usar ambos tipo de magia y así lo hacían según convenía a sus necesidades. Tenían la capacidad del cambio.
Los elfos llegaron más tarde. Tenían una belleza que seducía a Ángeles, Demonios, Hadas y Brujas por igual. Los elfos eran atemporales y trajeron la sabiduría, sabían muchas cosas y conocían el nombre de Gealach. Ante ellos su disfraz no funcionaba. Gealach tras vagar entre los cuatro reinos se quedó con los elfos. Admiraba su sabiduría y su belleza. Los elfos, a su vez, amaban a Gealach con ferocidad, pues ellos sabían que sin Gealach, el mundo no existiría.
Los cinco reinos convivían, pero la paz no siempre era posible y para solucionar los problemas, surgieron los Daimon y con ellos la diplomacia. Los Daimon eran tranquilos, mensajeros de todos los reinos y fueron los primeros en reproducirse con los ángeles, con los demonios, con las hadas, con las brujas y hechiceros, con los elfos y entre ellos. No habían nacido para pertenecer a un único lugar y no conocían la identidad de Gealach, porque se había integrado tanto en el mundo de los elfos que se había perdido a sí misma o, quizás, decidió disfrazarse para siempre.
Después nacieron los vampiros, eran cazadores letales y se alimentaban de la sangre de todos los demás. Los vampiros trajeron la belleza y la caza.
Tras millones de años, surgieron los Humanos y Oiche los odió.
Todos los demás reinos no le molestaban, incluso toleraba la existencia de Gealach, pero los últimos nacidos eran detestables. Se destruían entre ellos, se amaban, se odiaban, eran tristes, eran alegres. Tenían la bondad de los ángeles, la maldad de los demonios, la ingenuidad de las hadas, el poder el cambiar de las brujas y hechiceros, la sabiduría de los elfos, la diplomacia de los daimones, y la belleza de los vampiros. Eran retales de los demás y eso descolocaba a Oiche, quien siempre había creído tener todo el conocimiento.
Oiche sabía que todo había empezado con Gealach y se lo haría pagar. Oiche no tenía prisa, era más antigua y obtendría su justa venganza en el momento adecuado. Mientras tanto Gealach podía disfrazarse y disfrutar de todos los miembros porque, cuando cayera, lo haría a lo grande.
Todo empezó con el nacimiento de Gealach y todo terminaría con su muerte.
FIN
Lo dicho, es un trozo muy chiquitín de la historia en la que estoy trabajando, estoy perfilando aún los personajes y el universo en el que se mueven, pero bueno, poquito a poco iré construyendo el mundo de Oiche y Gealach hasta conseguir perfilarlos de la manera que quiero para que encajen en el mapa mental que tengo en mi cabeza de como quiero hacer esta historia.
Hasta el próximo "Tejedora" :)
 
 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Hoy quiero hablar de cordialidad en este blog y es un tema que, la verdad, no se me ha ocurrido hasta ahora. Si lo saco a relucir es por qué esta semana me he dedicado a enviar currículos a todas partes para ver si me contratan y de todos los que mandé sólo dos empresas contestaron y ello me llevó a una reflexión curiosa.
La verdad es que esas dos respuestas, aunque eran para muy educadamente decirme que no necesitaban de mis servicios, me hicieron muchísima ilusión y lo digo de verdad. Veréis enviar currículos no es una tarea agradable, por lo menos para mí no lo es, y me da muchísima pereza porque llega un punto en que te hartas de enviarlos y que no te contesten.Curiosamente esto me recordó los muchos currículos que he enviado a lo largo de mi experiencia laboral, de las veces que he llamado a puertas y nunca me han contestado y he llegado a la conclusión de que eso es una falta de cordialidad. Sinceramente, he recibido respuestas automáticas de grandes empresas diciendo que conservaban mi cv en su base de datos y hasta eso lo he agradecido. Desde mi humilde punto de vista no es tan complicado preparar una contestación automática para todos los que escriban pidiendo una oportunidad laboral. No creo que implique un gran esfuerzo económico y ni siquiera necesitan que haya una persona contestando a mano los miles de currículos que las empresas reciben al día.
Y, sí, siguiendo al hilo de esto, se me ocurrió que yo también había demostrado una falta de cordialidad en otras ocasiones. Lo admito, he recibido contestaciones más personales diciéndome que no necesitaban a nadie, pero que conservaban mi currículo en su base de datos y no he respondido agradeciendo su contestación. Así que, desde hoy, he pensado que voy a responder a todas las personas que me escriban para decirme que no me cogen porque creo que con ello muestro el tipo de cordialidad que yo espero de las empresas a las que me dirijo. Y, tal vez, algunos me consideraran un poco excéntrica por responder a esos mails, pero honestamente, me va a dar igual. Ser cordial no cuesta ningún esfuerzo, es simple contestar agradeciendo la respuesta al mail con el que enviamos el cv y dando las gracias porque guarden nuestros datos en su base de datos. Sé que es una chorrada y que probablemente, si los guardan, se borrarán con el paso del tiempo, pero he decidido ser cordial. A mí no me cuesta esfuerzo y creo que, igual, ser cordial puede suponer un cambio con respecto a la opinión que tienen de ti las empresas a las que te diriges, y vosotros, ¿responderéis cordialmente cuando os escriban?
Desde aquí quiero promover un nuevo tipo de respuesta, sugiero dar las gracias porque si alguien se toma la molestia de rechazarnos con un mail, nosotros debemos responder a su acto ofreciendo un poco de cordialidad.
La cordialidad lo puede cambiar todo.
Hasta el próximo Tejedora! 

La hoja en blanco y la sonrisa de un extraño

La sonrisa de un extraño y la hoja en blanco. Era una mañana tormentosa, el cielo estaba encapotado y las nubes amenazaban con descargar c...