viernes, 8 de noviembre de 2013

Penúltimo capítulo, la semana que viene termino con esta historia que llevo tanto tiempo escribiendo. La primera vez que me sugirieron hacer varias versiones me pareció una idea un poco extraña, pero al verdad es que ahora estoy muy orgullosa del resultado. Esta última versión me ha dado muchas alegrías y también me ha entristecido un poco, imagino que les he cogido cariño a Daniela y Dariel, así que echaré de menos saber cuál será el siguiente paso de su relación tan extraña y complicada. Pero eso será la semana que viene, el capítulo de esta semana es breve y el de la semana siguiente será un poquitín más largo.

Capítulo 14
Ángel de la guarda, dulce compañía.
No me dejes sola ni de noche, ni de día.
Que me perdería.
Su oración llegó hasta mí. Había elegido cambiar su pasado y, aunque me dolía pensar en ello, quizás para Daniela era la mejor opción. Al llegar me observó con sus hermosos ojos, durante un buen rato no dijo nada, atemorizada por mi reacción.
- Lo he pensado mucho, Dariel. He visitado a todas las personas que han influido en mi vida para bien o para mal, he hablado con ellos y hay algo que deseo cambiar.- Susurró, con profundo pesar en su voz.
     - ¿Cuál es tu decisión?
     - No quiero enamorarme de Miguel.
     - ¿Por qué me pides eso? – Intenté no quejarme, pero no pude evitarlo. Daniela me estaba pidiendo mucho y yo sólo era un Ángel desde hacía trece años. - Ese momento te pertenece tanto a ti como a mí porque fui yo quien luchó por tu vida. Me dieron mis alas de Ángel porque salvé tu vida cuando ya nadie confiaba en tu recuperación. Yo me pasé horas operando tu maltrecho cuerpo para devolverte a la vida y eres mi alma gemela, Dani, no quiero renunciar a ti.
     - Quizás es muy egoísta por mi parte, pero debes entenderme; mi vida es la que estuvo expuesta, mis vísceras las que tuviste que recolocar en mi interior. Esta cicatriz es un recuerdo constante de ese momento, del miedo, de la soledad… Todo lo que viví fue terrible y me convirtió en una víctima.
    Durante trece años he sido un simple espectro de mí misma, tú me has devuelto la vida, amor, pero no puedo seguir luchando yo sola, estoy cansada, sólo quiero… avanzar.
     - Se lo diré a mis superiores, pero entonces no te llegaré a conocer Daniela y tú eres lo mejor que me ocurrió en mis dos vidas.
     - Perdóname, amor. No puedo seguir cargando con esta cicatriz por el resto de mi existencia, sin ti no soy lo bastante fuerte. Además ese momento afectó también a la gente de mi entorno: mis padres, mis abuelos, mis tíos, mi hermana… Todos ellos lo vivieron como la peor experiencia de su vida y si puedo cambiarlo, lo haré.
Y está Miguel, soy la causante de su brote y no quiero ser la razón de sus tormentos. Está encerrado en un Psiquiátrico y no seré yo quien lo empuje hacia ese lugar.
Ya no quiero ser Julieta, tan sólo deseo ser Daniela.
Gracias por salvarme.

- Fue un placer, entiendo tus razones. – Le dije, ella se acercó a mí, me acarició la mejilla con ternura.- Sé feliz, amor mío. – La envolví con mis alas una última vez y me fui, con el corazón roto y al mismo tiempo feliz por ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La Manada y la llamada justicia

Hace mucho tiempo que no escribo en el blog, me han faltado ganas, pero después de ver la información sobre la Manada no puedo más que escri...